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miércoles, 10 de agosto de 2011

“El desarrollo cognitivo y el aprendizaje en la adolescencia”


Capítulo 2
“El desarrollo cognitivo y el aprendizaje en la adolescencia”
         
Carretero y León sostienen, en el ámbito de la pedagogía, lo que muchos filósofos han sostenido en sus discursos: lo artificioso de la división clásica entre la forma y el contenido.
          En estudios que toman como base el desarrollo de Piaget, ellos demuestran que no se trata sólo de lograr, en determinado estadio del crecimiento de una persona (la adolescencia), un pensamiento formal adecuado que garantice luego una perfecta adaptabilidad a cualquier contenido.

El “pensamiento formal” que se lograría en este período de la vida de los hombres, tiene características estructurales y funcionales, distinguiendo dentro de estas últimas, aquellas que permiten subordinar lo real a lo posible, elaborar hipótesis varias y someterlas a validación experimental, y formular proposiciones que contengan o que impliquen afirmaciones de naturaleza abstracta.

Según Carretero y León, la descripción de Piaget respecto de este “pensamiento formal”, implicaba afirmar su  “universalidad, homogeneidad, y uniformidad” en todos aquellos jóvenes que hubiesen tenido un acceso normal a la educación.

De ello deriva, también, una especie de subordinación de los contenidos a los esquemas de razonamiento aprehendidos.

En la óptica de estos autores, y a partir de sus investigaciones, no existe tal subordinación a los esquemas formales, ni se puede predicar el éxito en la aprehensión de contenidos diversos, por el sólo hecho de manejar las herramientas vinculadas al “pensamiento formal”.

En esa línea, el interrogante que se formula al final del trabajo es claramente retórico:

“¿NO RESUELVEN  LAS TAREAS ESCOLARES DE CIENCIAS SOCIALES PORQUE NO HAN ADQUIRIDO LAS OPERACIONES FORMALES O, MÁS BIEN, NO HAN ADQUIRIDO LAS OPERACIONES FORMALES PORQUE NO RECIBEN EN LA ESCUELA LA ESTIMULACIÓN O INFORMACIÓN SUFICIENTE PARA QUE SE MEJORE SU DESARROLLO COGNITIVO?”

Queda claro en el capítulo que los autores difieren de la concepción piagetiana tradicional, demostrando que los estudiantes no han adquirido las operaciones formales porque no han recibido en la escuela (y quizás en la familia, agregaría yo) la estimulación e información suficiente para mejorar su desarrollo cognitivo.

Me parece importante rescatar de esta lectura algunas ideas:

* No hay independencia absoluta entre “formas” de aprender u operaciones formales, y los contenidos a ser aprehendidos.

* Los conocimientos previos sobre determinadas materias, resultarán fundamentales en orden a asegurar determinado nivel de aprehensión de conocimientos, con lo que la estimulación e información a cargo de la escuela y de la familia no debe ser descuidada.

* La experiencia que cada alumno trae, por naturaleza diversa, es una de las causas por las cuales no se puede abogar por una educación que no contemple las particularidades de cada alumno[1].

Teniendo ahora mayor claridad sobre lo sostenido oportunamente por Carretero Y León puedo afirmar que en la actualidad los adolescentes han alcanzado  niveles  superiores de pensamiento, diferenciándose así de los Adultos e incluso de los Jóvenes.

Este estadío tiene características particulares, como la indagación acerca de la multiplicidad causal de un suceso, o la capacidad de selección y asociación frente a una decisión que deben tomar.

Bajo estas condiciones, en nuestra tarea de acompañar y promover el aprendizaje, debemos guiar a nuestros Alumnos adolescentes hacia un desarrollo integral de su Pensamiento Formal.
Debemos estimular el desarrollo de sus capacidades a través de diferentes métodos,  prácticas, destrezas, brindando el apoyo necesario para que los mismos puedan desplegar sus destrezas en este camino de aprendizaje.

¿JUSTO A MÍ TENÍA QUE TOCARME SER YO?

La escritora, Muller Marina[2], parte de la idea de que el adolescente en su proceso de crecimiento se ve expuesto a diversos interrogantes acerca de su Identidad. La gran mayoría logra salir airoso en estas “discusiones” internas, no obstante algunos de ellos requieren de la ayuda de un “otro” que los ayude a encontrarse.

De esta manera, a veces la Definición Vocacional se vuelve una presión difícil de soportar para alguien que recién está definiendo su personalidad y ya debe saber hacia dónde se dirige.

          Allí es cuando se presenta la Soledad Adulta, que reúne en su conjunto los miedos, temores y deseos.

En nuestro Trabajo de ser puentes, caminos, guías, acompañantes en este proceso de crecimiento debemos guiarlos hacia el conocimiento, señalándoles que finalizar sus estudios de grado, si bien es importante, no determinará la realización de ellos como Personas Completas.

Resulta imprescindible de esta manera, la articulación en los últimos años de la enseñanza secundaria con los primeros años de la Carrera, entre el Gabinete Pedagógico, las Tutorías y los Docentes de las Cátedras.

          Debemos acercarnos a nuestros jóvenes, escucharlos, animarlos, comprenderlos ayudarlos a crecer para que puedan, con la colaboración de todos los que formamos parte del espacio educativo, encontrar su camino.


[1] Comentarios realizados por la Prof. Lic. Verónica Alcalde sobre el texto “ Carretero, Mario y León Cascón, José. "Desarrollo cognitivo y aprendizaje en la adolescencia". En: Desarrollo psicológico y educación, compilación de Palacios, Marchesi y Coll, Ed. Alianza, Madrid, 1992, tomo 1, pág. 311 a 326”
[2] Muller, Marina. Descubrir el camino. Buenos Aires, Ed. Bonun, 1994. pp.182, 190, 204 a 226

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